Aunque el precedente de Pedro Sánchez al frente
de la oposición no fue un ejemplo de lealtad,
solo hay que recordar lo que decía y escribía
en la crisis del ébola, los momentos actuales
son los más propicios para evidenciar
la lealtad de la oposición con el Gobierno.
La izquierda tiende a instrumentalizar estos
aprietos de la comunidad, pero haría mal Pablo Casado
si tratase de rentabilizar políticamente un
tiempo de dificultades, donde todos vamos a
pasar por ciertos apuros. En todo caso,
el Gobierno debería pedir consenso y
hacerlo públicamente, además de escuchar
algunas propuestas como las presentadas
el lunes pasado por el líder del PP.
La economía de todos va a ser la gran
víctima de este trance y puede traer
mucho desasosiego como consecuencia de
una posible subida del paro o del empobrecimiento
de todos los españoles. Así pues, además de
pedir sosiego y responsabilidad, habrá que
recordar la importancia que tiene la lealtad
institucional. No es tiempo de tirarse
los enfermos a la cabeza ni de falsear datos
como se está haciendo con la sanidad de Madrid.
Es tiempo de elevar el discurso y la acción...Bieito Rubido

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