No Al Olvido

miércoles, 16 de octubre de 2019

# La tragicomedia catalana. La REBELIÓN se hace presente en Barcelona...Vídeos...Este Canal Te Interesa! Hay fuego por la calle': el espeluznante testimonio del caos en Barcelona..El Toro Tv..!!!!

De momento todo ha sido una estafa. O eso dicen los jueces

La Semana Trágica fue, como su propio nombre indica, una tragedia. Aquellos años que arrancaron con el siglo XX fueron de hambre y malos olores, de obreros que vivían en la miseria mientras el Modernismo embellecía el Eixample barcelonés. Burgueses contra proletarios, como retrata Falcones en «El pintor de almas», su última novela. La tragedia se prolongó con la Guerra Civil, en Cataluña y en el resto de España, a ver si vamos a tragarnos el relato -palabra de moda- que convierte a los catalanes en víctimas de un franquismo que se forjó al sur del Ebro.
El segundo acto de esta obra de teatro se corresponde con la tragicomedia, esa forma del drama tan propia de nuestro estilo desde los tiempos de «La Celestina». En Cataluña hay muchos Calistos y muchas Melibeas que se creen enamorados de una idea y que están en manos de los celestinos que se apellidan Pujol, y que se lo llevan calentito. El negocio de las emociones siempre dio buenos réditos, y si no, que se lo pregunten a la alcahueta que salió de la pluma de Fernando de Rojas. Durante la dictadura, la tragedia de la represión se repartió por toda España, y la comedia se centró en las escenas de sumisión interesada al poder que protagonizó, por ejemplo, ese equipo que presume de ser más que un club. El Barça no le concedió a Franco una insignia, sino dos. Más que el Real Madrid, equipo del Caudillo según los que van de víctimas por la vida.
El acto final, por ahora, va más allá de la comedia y cae en el saco del esperpento. Al final resulta que Valle-Inclán es paisano de Torra y Puigdemont. ¡La que habría formado don Ramón con ese dúo! ¡Cráneos previlegiados! Porque eso, y no otra cosa, es lo que ha dicho el Supremo en la sentencia. Todo fue un montaje teatral, un embuste descomunal, una engañifa con urnas de atrezo y referéndum de opereta. No hubo rebelión, ni siquiera sedición, como afirman esos progres que son los tontos útiles del nacionalismo, como los pacifistas lo eran del comunismo: el mote se lo pusieron los seguidores de Lenin, que conste en acta.
Al final esto de la independencia va a ser como el show de Truman, pero cambiando a Jim Carrey por Jun Keras. Es una pena que Billy Wilder se haya muerto, como se murió Berlanga. La película estaría hecha, a falta del arroz. Nos gusta jugar con fuego y gastar la pólvora de cada día en juegos de artificio que solo conducen a pronunciamientos y asonadas, a alzamientos que pueden desembocar en guerras civiles en cuanto se pase alguien de la raya. De momento todo ha sido una estafa, una mentira. O eso dicen los jueces. Puro teatro representado en el Paralelo de una fantasía que corre pareja a la realidad. Los condenados no pedirán perdón. No les hace falta el indulto. No tendrán que arrepentirse, que eso se reserva a la derecha que heredó las culpas del franquismo. Ni los oteguis ni los pujoles tienen que pedir perdón. En el teatro, eso no existe. Se acaba la función y cada uno a casa. Hasta que salga la sala ardiendo y entonces, solo entonces, nos demos cuenta de que todo era más serio de lo que parecía......Francisco Robles

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