Corre por España adelante un aire de resignación ciudadana.
Da la impresión de que ya nada se puede hacer y
de que por el ansia y ambición de poder de una
sola persona, que no de su partido, se puede llevar
al país al borde del abismo, e incluso precipitarlo
sobre la inmensidad de la nada. Ya es preocupante
que las ideas comunistas puedan interactuar en la
mesa del Consejo de Ministros, pero mucho más el
desparpajo con el que se desenvuelven independentistas
en la negociación con los socialistas y utilizando
la unidad de España como moneda de cambio.
Parece un pecado de la sociedad española que nadie
alce su voz contra el atropello que se está cometiendo.
Pretenden llevarse por delante la unidad del país,
la Constitución democrática y la Monarquía.
A pesar de ello, sobrevuela por España adelante
ese aire de molicie, hartazgo y resignación que
habla bien mal de la clase política y de la propia
sociedad civil. En lo esencial, unidad,
escribió San Agustín. A ver si nos
ilumina el obispo de Hipona....Bieito Rubido

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