Para entender el momento que vive
España hay que saber conjugar en sus aspectos
más negativos las palabras deslealtad y privilegios.
Podemos poner el punto de partida para el análisis
donde ustedes prefieran. Antes o después de Franco,
escojan. A partir de ahí, podremos detenernos
en cómo se ha privilegiado al País Vasco, Navarra y Cataluña
y cómo sus habitantes han respondido al resto de España,
país al que pertenecen desde la noche de los tiempos -
romanos y visigodos por medio-, con la mayor de
las deslealtades. Ya se sabe que la gratitud es
la madre de todas las virtudes. Por eso cuando
no se practica, más tarde o más temprano,
las personas y las sociedades se deslizan por
situaciones tóxicas. Esas comunidades privilegiadas
le deben su bonanza económica al conjunto de
los españoles. Siempre fuimos su mejor negocio.
A pesar de ello, una parte de esas sociedades
nos desprecian. Un año más, sin embargo,
volveremos a reeditar el privilegio, que en
el caso de Cataluña roza lo hiperbólico,
para seguir recibiendo ingratitud y deslealtad. Bieito Rubido

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