La jornada electoral ha transcurrido con relativa calma para un país como Turquía azotado por la violencia de ataques terroristas y la crispación de una sociedad totalmente polarizada.
La incidencia más trágica ha ocurrido en la aldea de Yabanardi, en la provincia de mayoría kurda de Diyarbakir, donde tres personas han perdido la vida tras una discusión que acabó en tiroteo entre dos grupos de personas de diferente ideología.
Durante el día se han registrado otros incidentess, sobre todo en las provincias kurdas.Tres ciudadanos italianos que viajaban con el prokurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos), pero sin autorización oficial para observar el proceso electoral, fueron bloqueados por la Policía y no pudieron visitar ciertos colegios electorales. Mientras, en la localidad de Silvan se ha informado de un corte de electricidad en el momento de cerrar las urnas.
En cuanto a los observadores internacionales, una misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación para Europa (OSCE) ha realizado visitas a ciertos puntos de voto, aunque no han realizado una monitorización completa.
Por su parte, el Gobierno había movilizado a cerca de medio millón de agentes de seguridad para garantizar la seguridad. Una seguridad que, al menos en las grandes ciudades del país, se ha mantenido.
«Aquí es más facil decir no»
«Yo vivo en Kadiköy, y allí es fácil decir que ‘no"», cuenta Aysenur, una joven que trabaja en el sector de la exportación, desde un colegio electoral de Kurtulus, un barrio que mezcla voto conservador y progresista. «Pero aquí, donde vota mi novio, no es tan fácil. Y también la presión en las redes sociales es muy grande. Yo le he dicho a mi novio que no se saque fotos votando, ni en el colegio electoral. Por si pudiera pasar algo después», añade.No obstante, a pesar de la tensión y la inseguridad que no se consiguen quitar de encima algunos ciudadanos turcos, la afluencia a las urnas ha sido muy elevada. Las primeras estimaciones apuntan a cerca de un 85% del total.
En Fatih, un barrio estambulita de carácter muy conservador, un hombre de avanzada edad era subido en volandas por las escaleras de un colegio electoral. Allí un matrimonio ofrecía sus razones para votar «sí»: «Hasta ahora el presidente ha hecho muchas cosas buenas. Estoy convencido de que después del referéndum, en el que va a salir ‘sí’, Turquía será un país mucho mejor».
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MRF
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