El Supremo confirmó la valided de los contratos swap, como ya hiciera la Audiencia Provincial de León, que consideró que la acción para anular el primero de los contratos había caducado al transcurrir más de cuatro años desde la fecha de su cancelación anticipada, el 20 de abril de 2007, y la de la presentación de la demanda, el 17 de mayo de 2002, según informó ayer el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León en una nota.
Demanda caducada
La Fundación del Hospital de la Reina alegó vicio de consentimiento, pero el fallo de la Audiencia concluía que conocía los riesgos o posibles efectos negativos de los productos contratados, incluido su coste de cancelación. El Tribunal Supremo comparte ese fallo y confirma en su sentencia «la caducidad de la acción de anulabilidad por error». De ahí que la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo no entre a valorar el resto de motivos alegados por el Hospital de la Reina para demostrar que hubo error en la contratación de los swap al Banco Santander Central.
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El problema de falta de espacio en el que el Consejo Comarcal tiene que prestar sus servicios en la actualidad se vería resuelto de golpe con la propuesta que quiere trasladar el Ayuntamiento de Camponaraya al ente berciano. Y es que desde el consistorio vecino a Ponferrada se está a la espera de que el presidente del Consejo Comarcal, Gerardo Álvarez Courel, retome el tema y lleve a Pleno el pliego de condiciones para cambiar de sede para poner sobre la mesa la posibilidad de que la institución comarcal se ubique en las oficinas ocupadas en su día por la empresa Cristalglass a la entrada de Camponaraya.
Unas instalaciones que en la actualidad son propiedad de una entidad bancaria —que se encuentran a la venta—, y con las que se acabarían los problemas de espacio que constriñen el normal desempeño de muchos de los servicios que presta el Consejo Comarcal del Bierzo. No en vano, las instalaciones en las que nació Cristalglass y que luego fueron arrendadas por el gigante mexicano del cristal, Vitro, —desde entonces se encuentran en desuso— tienen una superficie construida que se aproxima a los 17.000 metros cuadrados entre las naves y la parte de las oficinas.
El espacio que en su día ocuparon los servicios administrativos de Cristalglass y Vitro rebasaría los mil metros cuadrados, superando así las exigencias planteadas en su día por el Consejo Comarcal que quería reunir bajo un mismo techo a todos su servicios, con lo que la superficie mínima tendría que aproximarse a los 1.200 metros cuadrados —en la actualidad desarrolla su actividad en 800 m2—.
Además, en la propuesta que se le quiere trasladar desde el Ayuntamiento de Camponaraya al Consejo Comarcal figuraría la posibilidad de que el consistorio entrase en la operación, a fin de poder explotar conjuntamente una vivero de emprendimiento en la zona que en su día ocuparon las líneas de producción del vidrio. «En estos tiempos que corren tan difíciles para emprender alguna iniciativa empresarial, desde las administraciones tenemos que intentar aportar. Y el Consejo que ya en su día se tuvo que reinventar esa buena idea del banco de tierras, podría dar un paso más e implicarse de hecho en lo que es el apoyo a los emprendedores, y ahí tendría un buen espacio, y nosotros estaríamos dispuestos a implicarnos también», señala el alcalde de Camponaraya, Eduardo Morán.
En el resto de la superficie que no se ocuparía con el desempeño de los servicios propios del Consejo Comarcal o con este proyecto de emprendimiento, la institución tendría espacio más que suficiente para destinarlo a garaje para sus parque móvil o para el servicio de Protección Civil, que desde el Consejo Comarcal se quiere duplicar en su número de efectivos. Asimismo se podrían acondicionar las instalaciones para la realización de curso de formación o talleres de empleo.
Entre los argumentos que pondrá sobre la mesa el Ayuntamiento de Camponaraya para hacer ver la idoneidad del traslado se encontraría la facilidad de acceso a estas instalaciones ubicadas a pocos metros del enlace con la Autovía del Noroeste —eje vertebrador de toda la comarca del Bierzo— y la facilidad que encontrarían los usuarios para estacionar sus vehículos en la zona. Además se apunta desde el consistorio, «a diferencia de otras instaciones que en su día fueron sede de industrias, en este caso, las oficinas y la nave se encuentran en un casco urbano, no en un polígono industrial». A ello hay que sumar la diferencia considerable en el precio del metro cuadrado entre Ponferrada y Camponaraya.
Sobre las posibles reticencias a ‘mudarse’ del municipio capital de la comarca, desde el Ayuntamiento de Camponaraya se apunta que «buena parte de las personas que acuden a las oficinas del Consejo lo hacen desde fuera de Ponferrada, con lo que, llegado el caso, les podría ser más fácil acudir a esta sede que a la actual», argumentan desde Camponaraya.
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MRF
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