No Al Olvido

lunes, 28 de noviembre de 2016

Más de veinte mansiones, yates y criadas: la vida de lujo de Fidel Castro Su guardaespaldas personal reveló la cara oculta de la vida del dictador a Todo lo que Aspira un Buen Comunista Como la Cupula Potemita



«Vivía como un capitalista con todos los placeres de un monarca del siglo XVI»

Aunque el guardaespaldas personal de Fidel Castro durante 17 años murió en su exilio de Miami hace un año y medio, llevándose consigo secretos de alto voltaje de la vida del dictador cubano, muchos de ellos los reveló en su libro «La vida oculta de Fidel Castro» (La muerte del dictador Fidel Castro en la prensa mundial).
El que fuera también ex teniente coronel del Ministerio del Interior (Minint), Juan Reinaldo Sánchez, reveló información acerca de la gran riqueza acumulada por el líder comunista, mientras el pueblo cubano vivía gracias a las ayudas de la URSS, primero, y sobrevivía a duras penas después tras la desmembración del bloque comunista y el fin de la Guerra Fría (El vídeo de la brutal caída de Fidel Castro en un homenaje a Che Guevara).

Sánchez, a quien Castro elegía en 1977 para formar parte del primer anillo de su seguridad, aseguró en su libro que mandatario poseía una paradisíaca isla privada conocida como Cayo Piedra, más de veinte mansiones, una marina con yates, cuentas bancarias cifradas, una mina de oro, criadas, cocineros uniformados y hasta una fábrica de quesos para su uso personal ([VÍDEO] El lacrimógeno homenaje de Maduro a Fidel Castro frente a la tumba de Chávez).
Este licenciado en Derecho con formación en espionaje y contraespionaje, tirador de élite y cinturón negro de karate y yudo dedicó 26 años de su vida a la seguridad del expresidente de Cuba, 17 de los cuales fue su sombra (¿Quieres saber por qué Fidel Castro se vestía con ropa de Adidas?).

El exguardaespaldas explicó en una entrevista a ABC que «uno de los mayores secretos de la dictadura cubana es la vida privada oculta que Fidel siempre ha mantenido como secreto de Estado, mientras exportaba al mundo la imagen de un sacrificado revolucionario que nunca se tomaba vacaciones, cuando en realidad vivía como un capitalista con todos los placeres de un monarca del siglo XVI y manejaba Cuba como si fuera un señor feudal».
«La Deseada»
Contaba Sánchez que en la mayoría de esas más de veinte mansiones repartidas por toda la isla se alojaban Castro y él durante los viajes. Dos de ellas contrastan especialmente con la vida llena de carencias de los cubanos. «La Deseada», un coto de caza situado en la provincia de Pinar del Río donde Castro pasaba los fines de semana en la temporada de lluvias -acompañado de su segunda mujer, Dalia Soto del Valle- y disparaba a los patos que emigran de Florida a la isla.

Pero el resto del año, sobre todo en agosto, los Castro preferían cayo Piedra, una pequeña isla cercana a Bahía de Cochinos «con un radio de exclusión marítima de tres millas solo para Fidel».
En este paraíso tienen casa propia y de invitados con piscina de agua dulce, delfinario, criadero de tortugas, helipuerto, guarnición permanente, los yates «Aquarama II» y «Pionera I», y un restaurante flotante por el que pasaron el escritor Gabriel García Márquez, el dueño de la CNN Ted Turner, la periodista estadounidense Barbara Walters, el empresario francés Gérard Bourgoin, el expresidente colombiano Alfonso López Michelsen o el dictador de la extinta RDA Erich Honecker.
La mayoría de los «privilegiados» eran extranjeros, según los ojos del ex teniente coronel.

La fábrica de quesos
Otro de los datos que sorprenden sobre Fidel Castro es la fábrica de quesos, yogures y helados para su propio consumo o de quien él decida que poseía, de nombre Portugalete.
Estaba en la localidad de Nazareno, a unos dos o tres kilómetros del llamado punto cero, la casa habanera del dictador en Siboney, según Juan Reinaldo Sánchez.
Es una vivienda tipo clase media-alta en Estados Unidos pero a años luz de la del cubano corriente. Allí Castro recibía la visita de amigos como Cristina Fernández de Kirchner en un salón pintado de lila con vidrieras de colores.

«Fidel Nunca comía carne roja ni cerdo, y ahora que está enfermo menos. En alguna ocasión tomaba cordero. Pero su menú preferido era a base de pescados, mariscos y pollo», señalaba hace un par de años el exescolta.
Un equipo de cocineros uniformados se turnaban para prepararle la comida y varias criadas se ocupan de la casa «dirigidas por su mujer». «Por tener, tenía hasta un doble a quien paseaban en su coche y con su uniforme por las calles de La Habana cuando Fidel fue hospitalizado en 1983 y 1992», apuntaba.
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MRF

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