No Al Olvido

lunes, 15 de julio de 2019

# Las brujitas de Gulubú .Corrupción PSOE de Lambán.Video el Cascabel....Puigdemont busca nuevo destino...!!!!


La ecología, el feminismo, un mundo sin fronteras, el multiculturalismo… El catálogo para dar lecciones progres con discursos vacíos

Cuando Oprah Winfrey recibió el premio Cecil B. DeMille hizo un discurso que a muchos les pareció el Gettysburg del feminismo y la negritud. Pocos discursos habrían oído y leído quienes elogiaban esas palabras lugarcomunistas. Lo mismo ha pasado ahora con las de la futbolista estadounidense Megan Rapinoe tras ganar el Mundial. «Tenemos que ser mejores. Amar más y odiar menos. Escuchar más y hablar menos. Es nuestra responsabilidad hacer de este mundo un lugar mejor». Oooh. Si esta ha elegido de sparring a Trump, Carola Rackete, capitán del Sea Watch y heroína contemporánea con rastas, ha elegido a Salvini. Y ninguno es un caballero español como Arias Cañete siendo benévolo con Elena Valenciano para no parecer machista.
No me voy a olvidar de Greta Thunberg poniendo cara de cuerno (una chiquillada ante la mirada laxante de Pantoja). El país de Greta Garbo, Ingrid Bergman y Pipi Calzaslargas nos ha endilgado a este ser inquietante como salido de un cruce entre un nordic noir y ¿Quién puede matar a un niño? Greta y sus partidarios han logrado asentar el discurso de que a los mayores no nos importa el planeta (para lo que nos queda en el convento…) y ellos, los jóvenes, son los salvadores. La niña climática consigue que me acuerde de la canción de La cometa blanca: «Ay, qué desesperación con la contaminación».
Al lote de lilas contemporáneas añado a Alexandria Ocasio-Cortez, que ni siquiera necesita que Trump sea su enemigo. Tiene bastante con Nancy Pelosi cantando las cuarenta desde sus casi 80 a las jovencitas demócratas que quieren cambiar el mundo con sus ruiditos. «Toda esta gente tiene su público, lo que sea, su mundo de Twitter. Pero no tienen seguimiento. Son cuatro personas y esos son los votos que tienen», dijo Pelosi en The New York Times. Y la otra le salió en The Washington Post con que estaba señalando a las legisladoras no blancas. En el colmo de la comedia, salió Trump a decir que Pelosi no es racista. Pelosi. Porque luego, tras pedir que le sujetasen la zarzaparrilla, atacó a las congresistas Ocasio-Cortez (de origen puertorriqueño), a Ayanna Pressley (negra), a Rashida Tlaib (padres palestinos) y a Ihlan Omar (procedente de Somalia). Todas estadounidenses. «¿Por qué no vuelven a sus países y ayudan a arreglar esos lugares, que están totalmente rotos e infectados de crímenes. Entonces que vuelvan aquí y nos digan cómo se hace?».
Me acuerdo de cuando conocimos a Beatriz Talegón. Fue en 2013. Siendo secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas y en un Congreso de la Internacional Socialista en Cascais, soltó esta chapa: «Me sorprende mucho cómo pretendemos promover la revolución desde un hotel de cinco estrellas, llegando en coches de lujo». Otro Gettysburg. Otra heroína del pensamiento occidental. La misma altura de Greta, Oprah, Carola, Alexandria y muchas nacionales que ni siquiera son Carmen Calvo. La ecología, el feminismo, un mundo sin fronteras, el multiculturalismo, el hombre blanco es malísimo… El catálogo completo para dar lecciones con discursos vacíos. Por un lado, el bien que estas progresistas defienden. Por otro, el mal que reivindica cualquiera que les rechiste. Qué fácil simplificar un debate en el que los que se salen del carril son estigmatizados. Este progresismo de reglamento es como el brujito de Gulubú de María Elena Walsh, que a toda la población embrujaba sin ton ni son. Pero aquí no llega el doctor manejando un cuatrimotor que cure a todas estas brujas con la vacú, con la vacuna luna lunalú. O con la zapatilla....Rosa Belmonte


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