El detenido, empadronado en Cubillos, no tuvo una infancia y adolescencia fácil Su abuela era una de sus referencias de confianza y un informático ponferradino que le conoció recuerda de él que era más bien mediocre con la tecnología.
La vida de Jorge Arias Fernández —el joven de 23 años, nacido en Ponferrada y que hace unos días abrió todos los telediarios y periódicos de España por su detención como el supuesto ciberestafador más buscado del país— no ha sido fácil. Aunque últimamente dio golpes que le llegaron a reportar al mes hasta 300.000 euros, desde pequeño ha tenido que buscarse la vida por su cuenta, siendo partícipe de múltiples problemas en el seno familiar. En Cubillos del Sil y también en Ponferrada ofrecían a este periódico ayer lunes referencias de sus días de adolescente en esta pequeña población.
«Era muy delgadito y moreno, con cara de adolescente», resumía una de las personas que lo conocieron, que prefiere no dar su nombre, como el resto de consultados para este artículo.
Nació en Ponferrada y se trasladó con su madre, una mujer muy joven con varios hijos pequeños, recordada en el municipio de la central térmica por moverse por la calle con tres niños de muy cortad edad, a los que acompañaba con amplia diferencia de edad el propio joven ahora encausado.
Jordi, como era conocido el ahora detenido —con más de 25 requisitorias judiciales por estafar cientos de miles de euros que no han aparecido a más de 2.400 personas— se empadronó en Cubillos del Sil, donde vivió con su madre y la pareja sentimental de ésta, un hombre que trabajaba de pintor.
En el pueblo, vivieron en una casa de alquiler, en el barrio de La Iglesia, no muy lejos de la casa consistorial. Solían frecuentar en ocasiones el bar Aranda, ahora cerrado. Eran conocidos por los servicios sociales, pero no causaban problemas. El joven Jordi no despuntaba precisamente, ni en actos delictivos en el pueblo, ni en actos de formación académica. Fuentes de la investigación reseñan que fue precisamente con el teléfono móvil de su padrastro con el que hizo los primeros avances en estafas o trampas a pequeña escala.
El muchacho se fue de casa y ahí se le perdió en parte la pista. Su abuela era una de las personas de confianza y a la que estaba muy unido. Y solía acudir a ella en los momentos más delicados. Pero, Jordi acabó en un centro de menores por sus trapicheos y también se fugó del internado. Tuvo, al parecer, relaciones peligrosas y, precisamente por esos problemas con la justicia, ya mayor de edad, acabó una primera vez en la cárcel. Fue acusado entonces de falsificar moneda.
De esta primera estancia en prisión le vienen algunos contactos para perfeccionar su método de estafas por Internet, contratando a un informático, que a sueldo le creaba la páginas web falsas de importantes compañías (Repsol llegó a tener quebraderos de cabeza con él) para vender productos que jamás llegaban a los clientes, así como otra persona que contrataban a otras en barrios de Madrid y recibían 100 euros por contratar productos bancarios para luego utilizar esas cuentas para hacerse con el dinero que vaciaba a las víctimas a través de los datos que obtenía a través de su entrada en los teléfonos móviles. Usaba tecnología informática de pago telemático «contactless» para sus fechorías, en ocasiones los captaba a través de Wallapop y luego convencía a las víctimas para que se bajaran una aplicación en el móvil, que era en realidad el arma que utilizaba el estafador para redireccionar a sus móviles los códigos con los que luego podía acceder a las cuentas bancarias y sacar el dinero a través de los cajeros de calle.
Un ponferradino que conoció a Jordi asegura que no despuntaba precisamente por sus conocimientos de informática. Incluso llegó a calificar de «mediocre» su manejo y dominio de los ordenadores y los teléfonos móviles. Por eso, cuando la noticia saltó a nivel nacional tras la intervención de la UCO de la Guardia Civil, este informático ponferradino que conoce al ciberestafador berciano no dejó de sorprenderse. «¡No puede ser, no puede ser él. Él no tiene capacidad para eso!», resumía su exclamación.
La Guardia Civil no ha localizado el grueso del dinero robado, apenas un 10%. El presunto ciberestafador ha presumido delante de ellos de habérselo puesto difícil y de gastarse el dinero en cirugía estética para sus novias. Se investiga si pudo convertir el dinero en bitcoins y también si ha desviado fondos a paraísos fiscales, aunque él se movía con efectivo....
Transportistas
Un grupo de unos 150 transportistas de carbón con camión iniciaron este pasado lunes en As Pontes, en a provincia de La Coruña, una caravana reivindicativa para que Endesa aporte soluciones a los dos meses de inactividad que acumula el colectivo, dedicado al traslado del carbón desde Ferrol a la central térmica, ante la falta de producción en su térmica desde hace dos meses.
Según relata Efe, los camioneros han salido de la villa pasadas las 09.00 horas para dirigirse a Ferrol, donde han confluido en el acceso al puerto interior; posteriormente, han proseguido con un recorrido que les llevará a otras urbes gallegas.
En concreto tenían previsto bajar por la autopista a Vigo y volver a subir en fila hacia Santiago de Compostela, para terminar la jornada de ayer en Lugo.
La previsión es que hoy atravesarán el Bierzo camino de Madrid, dado que tienen previsto intentar reunirse en Madrid con los responsables del Ministerio de Industria, para intentar obtener una salida a sus reivindicaciones.
La previsión contempla que la llegada a Madrid pueda ser este martes o mañana miércoles, dependiendo de las incidencias....
Pajariel...
La Policía de Ponferrada pone en marcha el plan de vigilancia de los montes Castro y Pajariel para evitar incendios. También participan en el dispositivo agentes forestales de la Junta, Policía Nacional, Protección Civil, Cruz Roja y ciudadanos voluntarios. La Policía Municipal de Ponferrada pone en marcha la vigilancia especial de los montes del municipio, principalmente los montes Castro y Pajariel, con el objetivo de evitar incendios durante la época de mayor riesgo. El plan estará operativo durante los meses de julio y agosto, con la posibilidad de ampliarlo al mes de septiembre, en función de las condiciones meteorológicas. Además de la Policía Municipal, participan en el dispositivo de vigilancia agentes forestales de la Junta, Policía Nacional, Protección Civil, Cruz Roja y ciudadanos voluntarios, a los que los responsables del cuerpo animaron a participar acudiendo a la comisaría del parque del Temple. Los los distintos efectivos estarán incluidos en los diversos cuadrantes horarios.

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