Ya en su día advertimos en este mismo espacio sobre
la trascendencia que tendría el nombramiento
del fiscal general del Estado en la nueva Legislatura.
Sánchez no ha decepcionado al respecto.
Vamos conociendo su esquema de pensamiento y actuación.
Lo adelantó en una entrevista: quería un fiscal pro-Gobierno,
y a eso le llama desjudicializar la política.
Hace falta tener rostro. Dolores Delgado es,
con mucho, la fiscal general con menos méritos
contraídos y con más corta trayectoria de la
democracia española. Hasta Eligio Hernández
acreditaba mejor carrera. En un sistema avanzado,
como se supone que es España, la Justicia no está
al servicio del Gobierno, sino del Estado de Derecho,
y debe velar por que las malas praxis de los políticos
en el campo constitucional, contencioso o penal
sean perseguidas para garantizar la legalidad.
No es un trabajo menor. En Cataluña, por ejemplo,
no fueron los fiscales ni los jueces quienes crearon
un problema. Fueron los independentistas. Eso es
lo que tienen que entender Sánchez, Calvo y Delgado…
Como, de hecho, lo comprenden Margarita Robles y Marlaska.

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