Sánchez insiste en dar aire a Torra
Diez minutos. El presidente del «Gobierno de la transparencia» zanjó en seiscientos segundos la explicación sobre cuáles serán las líneas generales de su gestión en esta segunda etapa sobre el colchón de La Moncloa. Casi más interesante que esta turbo-comparecencia -modelo «vamos, vamos, que nos vamos»- fue el corrillo posterior con los periodistas -esa panda de «tertulianos preguntones» (según el secretario de Estado de Comunicación)- en el que confirmó que va a reunirse con el inhabilitado Quim Torra. Poco importa, al parecer, que la Junta Electoral de Barcelona le haya quitado su acta de diputado autonómico en el Parlament una vez que el Tribunal Supremo ha confirmado que no puede seguir con el escaño. Ya dijo Sánchez en las Cortes que «con la ley no basta», inquietante propósito que nos señala el diámetro de las tragaderas que se le intuyen al presidente con los separatistas. Así que aunque tenga declarado que «Torra no es más que un racista», Sánchez le va a dotar de trato preferencial, acorde con la bilateralidad España-Cataluña que le ha exigido ERC, que actúa aquí como el amo del calabozo virtual en el que el líder socialista ha querido encerrarse.
Desde su celda real, esa que se ha ganado a pulso por sedicioso y malversador de caudales, Oriol Junqueras lo dejó claro ayer en la enésima entrevista que concede desde prisión, que en menos de una semana ya lleva dos, una de ellas hasta televisiva. Ya le podía imitar en esto ese Sánchez que liquida las explicaciones en seiscientos segundos y lleva escondido de la prensa desde el 10-N. «¿Alguien cree que estaríamos mejor con un Gobierno con el PP y Cs dentro?», ha dicho Junqueras.
Hoy por hoy, Sánchez es la mejor opción para el separatismo, tanto para los criminales que cumplen condena como para los que oficialmente están ahora al frente del movimiento separatista. Por eso, más que la «legislatura del diálogo territorial», como ayer vaticinó el doctor en uno de esos seiscientos segundos de comparecencia, esta va a ser la «legislatura del diálogo bilateral», una aportación ciertamente novedosa del sanchismo pues en estos cuarenta y pico años de democracia nadie había transigido con bajar al Estado un escalón, con hacerlo más pequeño, inversamente proporcional a ese Gobierno mastodóntico que se ha montado, que no caben todos ni en dos Falcon mientras España va en Seiscientos...Álvaro Martínez

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